Baie-James y Eeyou Istchee
El último gran espacio natural
En el norte del Quebec, los vastos espacios son amos y señores. Apenas 30 000 personas viven en un inmenso territorio casi virgen, que se extiende sobre
350 000 km² y que cubre casi la quinta parte del Quebec. Distribuidos en nueve pueblos a lo largo del litoral de la bahía James así como en el interior de las tierras, los aproximadamente 14 000 cris que viven en esta región desde hace milenios la llaman Istchee (Tierra del pueblo). Varias municipalidades están presentes también la región, cuya economía está basada en buena parte en la utilización de los recursos naturales. Los viajeros podrán explorar la región obteniendo informaciones de dos asociaciones turísticas distintas: la de la Baie-James y, para las estancias con los Cris, la de Eeyou Istchee.
El llamado del Norte
Con innumerables ríos y cuerpos de agua, la región constituye uno de los últimos territorios vírgenes del mundo. Allí se encuentra el lago natural más vasto del Quebec (2 335 km2): el lago Mistassini. Éste se encuentra en la réserve faunique des Lacs-Albanel-Mistassini-et-Waconichi, una reserva de fauna que cubre un territorio vasto como Sicilia. Una parte de esta reserva y el territorio adyacente están ahora incluidos en la reserva de biodiversidad proyectada, Albanel-Témiscamie-Otish, que está en camino de convertirse un parque nacional del Quebec. Del paralelo 49º al 52º, el bosque boreal domina el paisaje con sus píceas negras, antes de ceder el puesto a la taiga, que se instala gradualmente hasta el paralelo 55º. Una importante manada de caribús hiberna en la parte septentrional del territorio. Famosa por sus ríos majestuosos y por la abundancia de su caza y de su pesca, la región cuenta con numerosos cotos de caza y pesca y promete presas de calidad a pescadores y cazadores.El invierno de verdad
Un destino tan nórdico goza obviamente de una cantidad de nieve incomparable. Senderos de motonieve recorren el sector sur del territorio y enlazan varias comunidades, de Val Canton, en el extremo oeste de la región, a Chibougamau, pasando principalmente por Matagami, Lebel-sur-Quévillon, Waswanipi, Oujé-Bougoumou, Mistissini y Chapais. La pesca sobre hielo o pesca blanca es también fabulosa y las excursiones en trineo de perros toman aquí todo su sentido.
Una cultura auténtica
Permaneciendo abiertos al mundo actual, los cris siempre han sabido preservar su idioma y su cultura, que ellos comparten gustosamente con los visitantes. Acompañados por guías indígenas, venga a iniciarse al modo de vida tradicional de los cris, basado en la caza, la pesca y el trampeo, y venga a escuchar los relatos ancestrales, probar la cocina auténtica y apreciar la artesanía única de las nueve comunidades cris. Una de ellas, Oujé-Bougoumou, ha sido reconocida por la ONU como uno de los cincuenta pueblos que unen tradición indígena y vida moderna, valores ecológicos y tecnológicos.Modernidad y turismo
Los ríos de la bahía James vieron nacer en las últimas décadas colosales instalaciones hidroeléctricas, como el aménagement Robert-Bourassa, aprovechamiento donde se encuentra la central subterránea más grande del mundo, y la centrale La Grande-1. Decenas de miles de trabajadores han vivido en la región desde 1950 hasta nuestros días para construir este impresionante complejo. Radisson, el último destino en el norte, en la Ruta de la Baie-James, alojó a los trabajadores que trabajaron en la construcción de las represas. Descubra la vida diaria de los obreros visitando el sitio histórico del Parc Robert-A.-Boyd, parque que reconstituye fielmente un campamento de exploración. Una naturaleza rica
El territorio contiene también importantes riquezas forestales y mineralógicas: oro, plata, cobre y zinc. Observe, en el Centre d'intérêt minier de Chibougamau (Centro de interés minero de Chibougamau), la evolución de las minas a través de los años. Para salir a descubrir ecosistemas como la tundra, la taiga y el bosque boreal, recorra los senderos de la zone récréative du Lac Matagami (zona recreativa del Lago Matagami), y camine sobre uno de los volcanes más viejos de América del Norte.
Baie-James y Eeyou Istchee, donde se unen a la perfección naturaleza, mundo moderno y tradiciones milenarias.





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