Grandes cérvidos
Astados
La apertura de la temporada de caza del ciervo de Virginia, en la inmensa isla de
Anticosti (7.940 km2), en el golfo del San Lorenzo,
anuncia el comienzo de la estación más activa en este paraíso natural, entre septiembre y noviembre, a veces hasta diciembre. Los cazadores
llegan de todos sitios, de Quebec, Canadá, Estados Unidos y hasta de Europa, para cazar este astuto animal, a veces desde el alba hasta la
caída de la noche. Durante todo este periodo, cazadores y presas comparten un entorno excepcional por todas sus maravillas naturales y sus
particularidades espectaculares.
Grandes cotos de caza y pesca (pourvoiries) y
Sépaq Anticosti se reparten este fabuloso territorio de
caza (120.000 ciervos, la mayor densidad en América del Norte) y ofrecen estadías que incluyen el transporte aéreo y servicios completos,
con una atención profesional, preparación de las presas y posibilidad de alojamiento en chalés, en campamento o en posada. La caza deportiva
del ciervo de Virginia también se practica en el sur de Quebec.
Alce de Canadá
Cornamenta
Rey indiscutible del bosque quebequense, el alce de Canadá o anta de América macho posee una majestuosa cornamenta que puede alcanzar hasta
un metro sesenta de anchura. En otoño numerosos cazadores ocupan los terrenos libres u organizados de caza y participan en la actividad cinegética
tradicional más prestigiosa del noreste norteamericano. Es difícil permanecer impasible cuando se entrevé la silueta imperturbable de este gran
cérvido desfilar entre los árboles o cuando se le ve desde una canoa alimentándose en un recodo silencioso.
Para la caza del alce se preparan
previamente puestos de acecho en lugares estratégicos y, para atraerlos, los cazadores imitan la llamada de la hembra, todo un arte. Esta caza
se practica en grupo de dos a cuatro participantes, según la zona, y el número de alces que se permite cazar es, siempre según la zona y el
territorio, de un animal para dos, tres o algunas veces cuatro cazadores. Numerosas pourvoiries (cotos de caza y pesca) proponen en todo Quebec
expediciones de caza muy bien organizadas que le permitirán descubrir este universo singular, acompañado por un guía experimentado y en condiciones
óptimas.
Caribú
Nómada de los confines
En las regiones de Baie-James y Eeyou Istchee —donde viven inuits, cris y naskapis y el bosque boreal se transforma paulatinamente en
taiga— y de Nunavik, cubierta de la flora característica de la tundra, la mirada se pierde en el infinito. El hidroavión sobrevuela decenas
de lagos antes de alcanzar las primeras pistas utilizadas desde siempre por las manadas de caribús. En Quebec hay dos grandes manadas, la del
río Aux Feuilles y la del río George. Ambas se desplazan en columnas en constante movimiento, en una vasta migración que las lleva por todo el
Grand Nord quebequense y Terranova y Labrador. El cazador ha de utilizar cuidadosas técnicas de caza, mediante acercamiento y acecho.
Los no
residentes que desean cazar al norte del 52° paralelo deben recurrir obligatoriamente a los servicios de una pourvoirie (coto de caza y pesca).
El alojamiento suele ser en un campamento rústico de madera, cálido y acogedor.