Lanaudière
Tonos de verde y de aire estimulante
Situado a las puertas de Montreal, Lanaudière hace pensar a grandes escapadas. La región, que va de campos fértiles a lo largo del río San Lorenzo a los vastos espacios cubiertos de montañas boscosas al norte, es un área de ensueño para la motonieve, pero también para el excursionismo, la moto cuatro ruedas y los deportes de deslizamiento (esquí, patinaje y tobogán con cámara) Las manifestaciones deportivas y culturales son numerosas. Entre ellas, el Festival de Lanaudière, la fiesta de la música clásica más prestigiosa en Canadá, anima en verano Joliette y las iglesias de los alrededores. Como una de las primeras regiones agrícolas quebequenses, Lanaudière le invita a probar las especialidades locales recorriendo sus Chemins de campagne (caminos campestres).
Oasis de esparcimiento
Los territorios naturales preservados abundan en la región. Al este de Berthierville, la reserva de la biosfera del Lac-Saint-Pierre constituye una importante parada migratoria para las aves acuáticas y el refugio anual de 288 especias de aves. A las reservas fáunicas Rouge-Matawin y Mastigouche se añade el famoso Parque nacional del Mont-Tremblant, muy buscado por los amantes de aire libre (canoa, kayac, acampada, excursionismo, bicicleta). El paisaje encantador y refrescante de los parques de Chutes-Monte-à-Peine-et-des-Dalles, de las Cascadas y de las Chutes-Dorwin se presta muy bien a los paseos en familia y a las comidas campestres. Los curiosos descubrirán con gusto las turberas de Lanoraie, la única reserva ecológica quebequense accesible al gran público, que propone un paisaje nórdico inhabitual en esta latitud.Tierra de arte y de historia
Varios sitios históricos y museos testimonian del pasado de Lanaudière, que es atravesada en su parte meridional por el Camino del Rey que une Quebec y Montreal desde mediados del siglo XVIII. El sitio histórico de la Île-des-Moulins, en Terrebonne, cuenta con tres molinos ― uno para la sierra, otro para la harina y otro para cardar la lana ― construidos en el siglo XIX. La casa natal de Sir Wilfrid-Laurier, hoy lugar histórico nacional, muestra la juventud de este ilustre Primer Ministro canadiense. Las colecciones del Museo de Arte de Joliette, que van del Medioevo hasta nuestros días, seducen por su riqueza y su diversidad. El Museo Gilles-Villeneuve está consagrado al campeón de carreras en fórmula 1 mientras que el Musée-halte Louis-Cyr (museo-parada) recuerdas las hazañas del hombre famoso por ser el más fuerte del mundo a finales del siglo XIX. Lanaudière, para llenarse de cultura y de aire puro




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