Lugares de culto

Desde los orígenes de la Nueva Francia en el siglo XVII, la religión y las manifestaciones populares de fe constituyen una parte fundamental de la mentalidad, del carácter y de la forma de vida de los quebequenses.
La evangelización de los indígenas y la expansión de la fe católica en América ocuparon un lugar preponderante en la evolución de esta colonia francesa y luego británica. En la actualidad, numerosos edificios y lugares de culto constituyen un testimonio de esta tradición secular y de la doble herencia religiosa y cultural de Quebec.
Santuarios y peregrinaciones
El Oratorio Saint-Joseph, cuyo domo domina la ladera norte del monte Royal, ocupa uno de los lugares más bellos de Montreal. Desde hace 60 años, viajeros del mundo entero vienen a recogerse ante la tumba del hermano André, su fundador. El Oratorio es extraordinario por su arquitectura y sus obras de arte, su vía crucis en un jardín y sus conciertos de órgano y de carillón. La devoción a Santa Ana en Côte-de-Beaupré, cerca de Quebec, remonta a mediados del siglo XVII. La actual Basílica de Sainte-Anne-de-Beaupré, inaugurada en 1926, recibe cada año miles de visitantes y peregrinos. Este imponente santuario neorrománico consta de cinco naves, espléndidos mosaicos y casi 240 vidrieras.
El Santuario de Notre-Dame-du-Cap, cerca de Trois-Rivières (Mauricie), es otro lugar de peregrinación importante dedicado a la Virgen y visitado desde hace unos cien años; la capilla original, que aún existe, fue construida en 1714.
Lugares de culto y de cultura
Quebec cuenta con un gran número de iglesias de un gran interés —algunas de las cuales han sido clasificadas como monumentos históricos— y que forman parte integral del paisaje urbano y del paisaje rural. Algunas son majestuosas, como las basílicas de Notre-Dame y St. Patrick, la catedral Marie-Reine-du-Monde de Montreal, o la basílica de Notre-Dame-de-Québec. Otros lugares son más modestos y a menudo más antiguos, como la iglesia de Notre-Dame-des-Victoires de Quebec, la capilla de Notre-Dame-de-Bonsecours de Montreal, la capilla Cuthbert de Berthierville o la capilla des Indiens de Tadoussac.
Varios importantes monasterios poseen pequeños museos que recomendamos visitar con el fin de comprender mejor el origen de la colonia francesa en América. Es el caso de los museos de las Ursulinas y de las Agustinas de Quebec.
Lejos de los grandes centros urbanos, los monasterios y las abadías son remansos de paz inestimables, lugares para la meditación y paradas muy apreciadas por los viajeros. Citemos, entre otros, la abadía benedictina de Saint-Benoît-du-Lac, a orillas del lago Memphrémagog y la abadía cisterciense de Oka, cerca del lago de Deux-Montagnes.
Esplendores del arte sacro
Descubra cerca de cincuenta iglesias y templos que constituyen los cimientos del compromiso espiritual de numerosas generaciones de quebequenses y la manifestación más tangible de su talento creativo.




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