El canotaje sobre hielo no es solo un deporte: es un legado vivo, todo un vínculo directo con aquellos que forjaron el Québec de ayer y de hoy. Entre adrenalina, patrimonio y paisajes impresionantes, esta actividad encarna el auténtico espíritu del invierno quebequense. Ya sea remando entre el hielo o admirando a los equipos que surcan el río, se trata de una tradición única en el mundo. ¿Por qué resistirse este invierno a la llamada del San Lorenzo y no embarcarse a la aventura?
Los primeros «modelos»
Al consultar los numerosos relatos de la época, entre ellos uno escrito por Samuel de Champlain, pronto nos damos cuenta de que los canoístas de entonces no tenían nada que envidiar a los atletas de hoy en día.
Mucho antes de la llegada de los europeos, los nativos navegaban por estas tierras a bordo de canoas de corteza. Estas embarcaciones ligeras y manejables se adaptaban perfectamente a los ríos canadienses, que con sus numerosos remolinos, a menudo obligaban a los viajeros a bajar y transportar las canoas y el equipaje a pie. En el invierno se reforzaban con pieles de ternero para enfrentar al hielo.
Sin embargo, a partir de la década de 1640, los europeos empezaron a utilizar la piragua: una pequeña embarcación tallada en un tronco de árbol que era más resistente a las aguas heladas del río. Ya a partir de la década de 1670 se empezaron a fabricar canoas de invierno de madera, siempre de forma alargada y estrecha, elaboradas según las técnicas de carpintería naval francesa que hacían que las canoas fueran mucho más seguras y ágiles sobre la superficie helada.
El antiguo medio de transporte entre Québec y Lévis
Entre los siglos XVII y XIX, la canoa de hielo fue el medio de transporte invernal preferido para conectar Québec y Lévis, sobre todo cuando las condiciones meteorológicas no permitían acceder al puente de hielo que se formaba temporalmente entre ambas orillas.
Según el archivero Pierre‑G. Roy, en 1863 ejercían esta profesión esencial más de 200 canoístas. Su trabajo de entonces se asemeja al deporte actual: arrastraban la embarcación sobre el hielo inestable, saltaban a la canoa para remar en aguas abiertas y luego volvían a salir para empujar de nuevo... Todo ello bajo un frío gélido, con corrientes imprevisibles y masas de hielo a veces tan afiladas como cuchillas.
No es un trabajo exento de riesgos. Lo practican tanto navegantes y estibadores como campesinos, que de esta forma obtienen unos ingresos adicionales durante el invierno, y requiere destreza, fuerza y conocimiento de las corrientes, las mareas y la meteorología. Por desgracia, los accidentes son habituales e incluso han dado lugar a algunas de nuestras leyendas populares más escalofriantes, como la de la Tête de Pitre Soulard.
Llegada de los transbordadores e inicios del Carnaval de Québec
Desde finales del siglo XIX hasta principios del XX, la llegada de los transbordadores de vapor y los rompehielos puso el punto final al tradicional oficio de canoísta. Sin embargo, estas embarcaciones no desaparecieron ¡sino que se reinventaron!
En 1894 se celebró el primer gran Carnaval de invierno de Québec y se organizó una carrera de canoas sobre hielo para que los participantes pudieran demostrar sus proezas. La iniciativa fue muy bien recibida y la asistencia de público fue todo un éxito. Así inició una tradición anual única en el mundo que perdura hasta nuestros días y atrae a decenas de equipos, algunos de ellos del extranjero.
El canotaje sobre hielo se convirtió entonces en deporte extremo y, desde el año 2014, es reconocido como patrimonio inmaterial de Québec. Las embarcaciones modernas, de fibra de vidrio, carbono o kevlar, poco o nada se parecen a las de antaño, pero el espíritu sigue siendo el mismo: fuerza, resistencia, solidaridad y pasión por la aventura.
Carreras invernales ineludibles
El Circuit québécois de canot à glace cuenta con más de 300 miembros y participa en la organización de carreras estacionales. Desde enero hasta principios de marzo, el circuito oficial cuenta con seis carreras principales para la edición de 2026 repartidas por diferentes regiones de Québec, lo que ofrece una panorámica completa de las condiciones invernales del río y las tradiciones locales.
Durante el RikiFest l’Hivernal, este circuito de competiciones inicia oficialmente con el Défi des glaces de Rimouski, seguido de cerca por la segunda cita (y sin duda la más conocida): el Carnaval de Québec. Esta prueba es la más mediática y una de las de mayor peso histórico. ¡Incluso hay una sección VIP disponible en la Traverse Québec-Lévis para seguir de cerca a los participantes de esta carrera!
Las siguientes citas son La Grande traversée, la Course Tigidou y la la Grande virée des canotières et canotiers. La Course de la banquise de Portneuf es la encargada de poner el punto y final a la temporada y los ganadores son coronados durante el Festival de la banquise.
Tips para iniciarse en el canotaje sobre hielo
¿Te cautivó la historia, te impresionaron los canoístas y te seducen las aguas heladas? Pues tienes buena suerte: cruzar el río helado en canoa no es algo reservado solo a los profesionales. Incluso es una idea original para una próxima salida memorable.
Lo ideal es reservar con una empresa especializada en este tipo de salidas guiadas, como Canot à glace Expérience. El objetivo de esta empresa, que ofrece diferentes paquetes de iniciación de entre 60 y 90 minutos en el agua, es dar a conocer el río San Lorenzo en invierno y hacer accesible la práctica del canotaje sobre hielo a través de experiencias únicas y arraigadas en la tradición quebequense.
Para que disfrutes al máximo de tu primera salida, aquí tienes algunos tips para que esta primera experiencia supere todas tus expectativas.
1. ¡Abrígate bien y vístete con varias capas!
- Opta por ropa interior térmica, una capa aislante y un abrigo cortavientos. ¿Practicas deportes de invierno como el esquí de fondo? La misma ropa es perfecta para el canotaje sobre hielo. La empresa te proporcionará el equipo especializado (chalecos salvavidas, botas, crampones, guantes, etc.).
- No olvides llevar ropa de recambio para estar más cómodo después de la actividad: calcetines, un suéter extra y guantes adicionales, por nombrar solo algunos.
2. Presta mucha atención a las instrucciones de los guías
- En todo momento te acompañarán guías experimentados y apasionados, cuya principal preocupación es la seguridad. Antes de aventurarte en el río, te enseñarán a remar en el agua, a trotar sobre el hielo y a desplazarte de forma eficaz y sincronizada. Sigue sus indicaciones para disfrutar al máximo de la actividad.
3. Prepárate para un esfuerzo físico... pero asumible
- El canotaje sobre hielo requiere energía: alternarás entre remar, jalar la piragua y «patinar» sobre las masas heladas. Por lo tanto, se requiere un mínimo de forma física, pero no es necesario ser un atleta para ser parte de la tripulación. Esta actividad es apta para principiantes e incluso para familias con niños a partir de 12 años.
4. Adáptate a las condiciones cambiantes
- Cada salida es diferente y es necesario adaptarse a las condiciones cambiantes del río. Es posible que tengas que trotar más si el río está muy helado o remar más si está más despejado. Los guías adaptan la ruta según las condiciones del día para garantizar una experiencia segura y agradable.
5. Aprovecha la aventura y disfruta de un momento irrepetible
- Déjate sorprender: a menudo descrita como mágica, atemporal o inolvidable, esta experiencia se vive tanto con el cuerpo como con el corazón. Estarás literalmente en medio del San Lorenzo, sobre el hielo, rodeado de grandiosos paisajes invernales. Dado que las salidas suelen incluir una pausa (¡a veces incluso gastronómica!), tómate el tiempo para recuperar el aliento y disfrutar de este privilegio tan increíble.
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Descubrir aún más actividades invernales poco comunes
El invierno quebequense se caracteriza por su variada y sorprendente oferta de actividades que solo se pueden practicar durante unos pocos meses al año.