Existen mil formas de descubrir Québec, pero ninguna tan especial y atractiva como a través de sus sabores. Cada región tiene su propia personalidad, acento, ritmo y, sobre todo, gastronomía. Desde las costas salinas de Bas-Saint-Laurent hasta los espesos bosques de Mauricie, pasando por los mercados de Montréal y las tierras del norte de Nunavik, Québec se define principalmente por sus productos, sus artesanos y sus tradiciones culinarias.
La gastronomía local hace viajar nuestro paladar al ritmo de las estaciones. Y eso es precisamente lo que proponemos: un recorrido gastronómico por nuestras regiones. ¡Partimos, tenedor en mano, a saborear nuestros mejores productos!
Especialidades locales por región
Antes de nada, es importante aclarar que estas recomendaciones son solo algunas de las muchísimas opciones que se pueden disfrutar en Québec. ¡Una pequeña selección! Por eso, lo mejor es comunicarse con nuestros consejeros turísticos para tener una visión más completa de los principales productos típicos de cada una de nuestras regiones. ¡Empezamos!
Abitibi-Témiscamingue: los sabores del Norte
Abitibi-Témiscamingue es una región minera y forestal, pero también gastronómica donde destacan la dorada fresca, los quesos con carácter y las cervezas con cuerpo. Se trata de una región extensa, salvaje y auténtica, al igual que sus productos.
Recomendaciones
- Queserías: Le Fromage au Village , para quesos artesanos elaborados a partir de leche de las granjas de la zona, La vache à Maillotte, o Fromabitibi, para quesos de cabra.
- Microbrasserie Le Prospecteur, en Val-d'Or, para disfrutar de cervezas artesanas propias y platillos elaborados a partir de ingredientes locales, o Brio Microbrasseur, en Rouyn-Noranda.
- Les spiritueux Alpha-Tango, para degustar bebidas alcohólicas locales, algunas de las cuales son muy poco conocidas (¡como la quenouille!).
- Miellerie de la Grande Ourse, donde, además de miel, elaboran hidromiel y destilados artesanos; La Cuverie, que abre su bodega para visitas y catas de vinos espumosos de miel; y Miel Abitémis, donde producen una gran variedad de mieles.
- Para disfrutar de productos locales: el bistró Le Cachottier y la finca hortícola L’Éden rouge, que cuenta con la certificación Table Champêtre®.
- Les Becs sucrés-salés, para saborear los productos regionales, en especial, las mermeladas de frutos rojos, y Ferme Nordvie, donde se cultivan frambuesas, ruibarbo y múltiples variedades de fresas, además de elaborarse bebidas muy originales, algunas de las cuales son gaseosas o alcohólicas (¡o las dos a la vez!).
Bas-Saint-Laurent: donde el mar siempre está presente
En Bas-Saint-Laurent, los sabores vienen definidos por el viento, las mareas y las tradiciones costeras. Los productos del mar y de sus costas son los protagonistas: cangrejo de las nieves, pescados ahumados, anguilas, caracoles de mar, camarones, mejillones, erizos de mar verdes, salicornia, espinaca de mar, etc. También se pueden degustar quesos de una delicadeza extraordinaria y carne de foca, un producto poco conocido, pero profundamente arraigado en la historia marítima de la región.
Para disfrutar de los productos locales:
- Fromagerie du Mouton Blanc, en La Pocatière; Fromagerie des Basques, en Trois-Pistoles; y Fromagerie Le Détour, en Témiscouata-sur-le-Lac.
- Bistro Côté Est en Kamouraska, un restaurante de renombre en el que los productos regionales son los protagonistas y donde se prepara la carne de foca de manera responsable y refinada.
- Cantinas muy poco convencionales, como Grand’Ourse o La Cantina, que aportan un toque de color a los platillos clásicos de la comida rápida al mismo tiempo que rinden homenaje a los productos del mar.
- Para beber: la Microbrasserie Tête d’Allumette, que utiliza un proceso único de ebullición a leña; Le Secret des Dieux; o la Brasserie artisanale Le Bien, Le Malt.
💡¿Sabías que...? La pesca de la anguila en el San Lorenzo, en especial en Kamouraska, es una tradición ancestral que forma parte del patrimonio cultural inmaterial desde el año 2018.
Cantons-de-l’Est: vinos, quesos y el arte de saber vivir
Cantons-de-l’Est es un poco como la Toscana quebequense: suaves colinas, hermosos viñedos y queserías artesanas. Es un lugar en el que olvidarse de las prisas y disfrutar de deliciosas carnes, embutidos, trucha ahumada y exquisitas cervezas artesanas.
Recomendaciones:
- Para los amantes del vino: Domaine des Côtes d’Ardoise y sus vinos ecológicos, Vignoble de l’Orpailleur y su ÉCONOMUSÉE® du vigneron, el multidisciplinario Vignoble du Ruisseau, que también funciona como destilería, sidrería, bosque de arces ecológicos y cabaña de azúcar (cabane à sucre), o incluso Domaine ValBrome con sus viñas, manzanos y perales.
- Para los amantes de la sidra: Cidrerie Milton y su variedad de sabores es una parada imprescindible.
- Para los amantes de la cerveza: Ferme Brasserie rurale, que cultiva sus propios cereales y colabora con numerosos agricultores de la zona para abastecerse de frutas y hierbas aromáticas.
- ¿Y para los amantes del queso? Recomendamos probar el Bleu Bénédictin de Abbaye de Saint-Benoît-du-Lac, los quesos de Fromagerie La Station - ÉCONOMUSÉE® de la fromagerie fermière, y el Zéphyr de Fromagerie des Cantons.
- Canards du Lac Brome y Charcuterie Scotstown, para los amantes de la carne.
- La deliciosa trucha ahumada de la Ferme piscicole Les Bobines.
- Algunos restaurantes que vale la pena visitar y que rinden homenaje a los productos locales como Auberge Ayer’s Cliff, Le Hatley du Manoir Hovey, (con estrella MICHELIN), así como Espace Old Mill, que utiliza principalmente ingredientes de su propio huerto.
En Cantons-de-l’Est también existen numerosas rutas gastronómicas que merecen mucho la pena. Por ejemplo, La Route des Vins, la ruta Relax y delicias en Cantons-de-l’Est, o incluso el Circuit Les Têtes Fromagères.
Centre-du-Québec: el reino del arándano rojo
La región de Centre-du-Québec es tierra de productores agropecuarios. Aquí hay granjas familiares, queserías emblemáticas, sidrerías originales, microcervecerías que trabajan con ingredientes locales, una horticultura muy prolífica y quesos galardonados. Pero, por encima de todo, el arándano rojo es el rey de la región. Se puede degustar en jugo, en mermelada, en chocolate, en cerveza, etc.
Recomendaciones:
- Disfrutar del producto estrella en Les Jardins VMO y el Centre d'interprétation de la canneberge, en Saint-Louis-de-Blandford, donde se ofrecen visitas guiadas y catas.
- Productos del arce: la región cuenta con numerosa cabañas de azúcar como, por ejemplo, Aux Petits Plaisirs, donde se puede disfrutar de estas delicias dulces en cualquier época del año.
- Frutos rojos: Ferme Germain Desmarais - Bleuetière et fraisière o La p’tite virée que, además de la autocosecha de arándanos negros, ofrece productos de miel de maple y pato ahumado.
- Para beber: Vignoble Le Fief de la Rivière, en Bécancour, famoso por su línea Globul; y Vignoble Riparia, donde se cultiva, por ejemplo, la variedad Vitis riparia, una vid autóctona de Québec. Ferme brassicole La Grange Pardue y Miellerie King - distillerie & hydromellerie, que elabora su propio alcohol de principio a fin.
- Rose Drummond, en Drummondville, un importante productor de flores cortadas y productos hortícolas. ¿Por qué no hacer una parada en su cafetería, el Rose Café, para comer algo?
- Fromagerie du Presbytère, por sus quesos excepcionales, Fromagerie Lemaire, por su poutine y su queso cuajado, y Fromagerie L’Ancêtre, en donde, además de quesos, elaboran mantequillas ecológicas.
- Y para los mejores productos locales, el Marché Godefroy o el Marché public Drummondville.
Charlevoix: región excepcional y recorrido gastronómico
Charlevoix es una región que parece haber sido esculpida para el placer de los sentidos. Entre el río y las montañas, aquí se come, se bebe y se disfruta del paisaje. Reconocida como una región agrícola excepcional, el cordero, los quesos y las rutas gastronómicas bien merecen el viaje.
Para disfrutar:
- Charlevoix destaca por sus numerosas granjas avícolas, entre otras: Ferme Ambrosia y sus patos criollos; Ferme Basque de Charlevoix, una granja artesanal de patos que produce, entre otros productos, foie gras; Les Volières de Baie-Saint-Paul, donde se crían pintadas, codornices, faisanes y jabalíes; y Les Viandes Bio de Charlevoix, que, por su parte, cultiva sus propios cereales para alimentar a sus animales.
- Para beber: la destilería Menaud, en Clermont, que promueve los productos locales; Omerto - Le Domaine de la Vallée du Bras, donde elaboran un vino de tomate único en el mundo; Cidrerie et Vergers Pedneault; e Hydromel Charlevoix, donde producen vinos y licores a partir de la miel de sus colmenas y de ingredientes locales.
- Cultura hortícola: Champignons Charlevoix, productores de gírbolas en La Malbaie; Safran Nordique - ÉCONOMUSÉE® des safraniers, especialistas de la producción de esta especia, conocida como la más antigua del mundo; y Forêt gourmande / Coop de l’Arbre, que ofrece recorridos a pie centrados en la agrosilvicultura y los productos forestales gastronómicos.
- Fromagerie Saint-Fidèle, empresa centenaria con su queso cuajado fresco hecho a diario y su queso suizo sin lactosa, y Famille Migneron, que ofrece una selección de quesos artesanos de alta calidad elaborados con leche de vaca y de oveja, vinos nórdicos de cultivo ecológico y licores a base de suero de leche y orujo de uva.
Para un itinerario gastronómico, recomendamos la Route des Saveurs de Charlevoix.
Chaudière-Appalaches: la miel de maple en todas sus facetas
En Chaudière-Appalaches, la miel de maple son palabras mayores. Se saborea en forma de paleta, mantequilla, bebida alcohólica o en sazón. Las sidrerías y las queserías completan una oferta a la que se suman los numerosos productos agrícolas locales.
Disfrutar de la experiencia:
- Las cabañas de azúcar de la región son paradas obligatorias, en especial Érablière du Cap y Bistreau d’Érable, donde se puede disfrutar de distintas experiencias en las que la miel de maple es la protagonista.
- Para beber: Para los amantes del vino, recomendamos Le Ricaneux - ÉCONOMUSÉE® des vins de petits fruits; Domaine des Feux Follets y Domaine Arvi. Para los team cerveza, la microcervecería La Contrebande y su menú donde los sabores locales son los protagonistas, y Microbrasserie Frampton Brasse - ÉCONOMUSÉE® du brasseur. Otra opción muy recomendable es Le Somnambule con sus quince variedades de sidras.
- Camerises St-Philippe, para la autocosecha de madreselva azul; y para los amantes del arándano negro, Les Bleuets du Vire-Crêpes, auténticos maestros en el arte de trabajar este delicioso fruto de mil y una maneras.
- Los amantes del queso tienen numerosas opciones: Fromagerie Bergeron; Ferme Cassis et Mélisse - ÉCONOMUSÉE® de la fromagerie fermière : lait de chèvre; o Fromagerie de l'Île-aux-Grues.
- Y para los amantes del pato, Canard Goulu, en Saint-Apollinaire, todo un referente en el sector.
Côte-Nord: tesoros del mar y frutos rojos nórdicos
Côte-Nord es el reino del cangrejo de las nieves, la langosta, el camarón nórdico, las vieiras, los erizos de mar y los mariscos. Aquí el mar lo abarca todo, desde los paisajes hasta las mesas. Pero aún hay más: frutos rojos nórdicos, entre ellos, la zarzamora de los pantanos y el arándano rojo, y otros productos del bosque y de la tierra, como el té de Labrador y el mirto de Bravante, del que cada vez se oye hablar más.
Para comer:
- Para explorar nuevos horizontes: Ferme Manicouagan, que apuesta por la madreselva azul; Trésors des Bois, que ofrece hongos, plantas y frutos rojos recolectados en el entorno natural de la costa norte; y Argousiers Nordiques, para la cosecha y la degustación.
- Restaurante Chez Julie en Havre-Saint-Pierre, para saborear el mar en todo su esplendor; Bistro La Marée Haute, en Baie-Comeau y sus impresionantes vistas sobre el río; o Café-bistro L’Échouerie, en Natashquan. En Chez Mathilde cuisine, por su parte, se ofrece un menú gastronómico que permite descubrir el auténtico panorama culinario de la región de Côte-Nord.
- Para beber: Microbrasserie St-Pancrace (el pub y la fábrica), en Baie-Comeau, inspirada en la historia del contrabando de alcohol en la bahía de St-Pancrace (no te pierdas su cerveza estilo Bitter con sabor a cangrejo) y Distillerie Québec North Shore, con su amaretto de sorbus americana.
- Poissonnerie Soucy, en Sept-Îles, o Pêcherie Manicouagan, en Les Escoumins, un concepto de pescadería-restaurante especializado en productos regionales.
Y para seguir saboreando lo mejor de la zona, recomendamos recorrer la famosa ruta 138.
Gaspésie: región costera
Gaspésie es un poema salado, un paraíso para los amantes del marisco. En esta región, la reina es la langosta, los camarones nórdicos son exquisitos y los ahumaderos, legendarios. No es de extrañar que en las mesas se dé un lugar de honor a los productos locales.
Para comer:
- Pescados y mariscos frescos: Poissonnerie du Pêcheur o Atkins et Frères. Cabe recordar que, para disfrutarlos al máximo, hay que elegir el momento adecuado. La langosta se pesca principalmente en junio, el cangrejo de las nieves en mayo, el camarón nórdico de abril a octubre y los caracoles de mar de abril a septiembre.
- Fumoir Cascapédia, para saborear deliciosos pescados ahumados que se derriten en la boca gracias a un proceso artesanal y tradicional de ahumado en frío.
- La Maison du Pêcheur, en Percé, especialista en mariscos, Capitaine Homard, en Sainte-Flavie, o Villa Estevan Lodge donde tanto los productos hortícolas de Jardins de Métis como del resto de productores de la región son los protagonistas. En el Restaurant du Centre d’Art Marcel Gagnon sirven platillos típicamente regionales y, al mismo tiempo, exhiben las obras de seis artistas de una misma familia.
- Bebidas artesanas: en Pit Caribou sirven cervezas regionales de calidad elaboradas a partir de ingredientes locales, mientras que en Distillerie des Marigots destaca su ginebra a base de 14 hierbas aromáticas locales.
- En Ferme Bourdages Tradition se pueden degustar deliciosos frutos rojos y disfrutar de una experiencia campestre.
Îles-de-la-Madeleine: tierra de viento y mareas
Las Islas son un mundo aparte. Aquí se come arenque ahumado, queso Pied-de-Vent y langosta con un sabor a mar como en ningún otro lugar. Gracias a su aislamiento geográfico, esta región, única en su tipo, ha podido desarrollar especialidades tanto gastronómicas como de bebidas que bien valen el viaje.
Para disfrutar:
- Le Barbocheux y su bagosse, un vino de frutas tradicional, y À l'abri de la Tempête, una microcervecería donde se elaboran cervezas únicas, como la Cale sèche, en una antigua planta de procesamiento de cangrejo. En Le Verger Poméloi se encargan de todo el proceso, desde el cultivo de la fruta hasta el embotellado.
- Restaurantes donde disfrutar de platillos típicos elaborados con productos locales: Gourmande de Nature; Café de la Grave; Café Les Araynes; o Auberge La Salicorne.
- Productos del mar: ¡la langosta, el cangrejo de las nieves, las vieiras, los mejillones y las lubinas están por todas partes! Les Cultures du Large y su granja acuícola; Interprétation de la pêche au homard, para saber más y tal vez incluso intentar pescar alguna langosta. Viajamos al pasado en Le Fumoir d’antan - ÉCONOMUSÉE® de la boucanerie, famoso por su arenque ahumado tradicional.
- Fromagerie du Pied-de-Vent - ÉCONOMUSÉE® de la fromagerie, una quesería artesana que elabora quesos con leche de vacas de raza canadiense.
- Especialidades dulces: galletas de melaza o de canela, que suelen encontrarse en las tiendas de abarrotes locales.
Lanaudière: miel de maple, quesos y destilerías
Lanaudière es el epítome de la generosidad rural: cabañas de azúcar, queserías, destilerías artesanas, etc. La región también destaca por sus carnes de cría local, entre las que se incluyen el bisonte y los productos porcinos procesados de manera artesanal.
Para comer:
- Fromagerie Champêtre, donde utilizan principalmente leche de la región, o Fromagerie du Champ à la Meule.
- Bebidas artesanas: Qui sème récolte!, vergel y sidrería; Distillerie Grand Dérangement, con certificación ecológica; Vignoble Saint-Gabriel, con su espectacular bodega y su museo de tractores antiguos; Vignoble Têtes au vent y sus «vinos libres»; y las microbraserías L’Albatros, brasserie artisanale y Ruisseau Noir.
- La Terre des Bisons, una granja de cría de bisontes con un centro de interpretación sobre la cría de estas especies de caza.
- Au Jardin des noix, un campo de nogales, La Belle Gousse, una empresa agroturística especializada en la producción de ajo. Les Jardins Russell, que presentan, entre otras cosas, variedades de hortalizas poco comunes y ancestrales.
- Especialidades locales: la miel de Miel Morand, un productor de miel que ofrece productos derivados del trabajo de las abejas; los productos de miel de maple, con cabañas de azúcar abiertas todo el año, como Au Sentier de l'Érable y Sucrerie du Rang Double, y los productos a base de lavanda de Jardins Arômes et Saveurs.
Laurentides: frutos rojos y tradiciones dulces
En la región de Laurentides se disfrutan tanto los paisajes como la gastronomía. Aquí se combina el refinamiento de los buenos restaurantes, la creatividad de los artesanos y la paz de los grandes espacios al aire libre. La región se expresa a través de la diversidad: productos forestales, quesos, licores artesanos, frutos rojos, carnes locales y miel de maple. En resumen, una región donde el bosque se saborea en cada bocado.
Para descubrir:
- Para la miel de maple: Cabane à sucre Constantin o la Cabane d'à côté, una experiencia en sí misma.
- Quesos artesanos: la famosa Fromagerie Oka; Les Fromagiers de la Table Ronde; o la Fromagerie Le P'tit Train du Nord.
- Para manzanas y sidras: Distillerie Domaine Lafrance, que ofrece una gama de sidras y bebidas alcohólicas elaboradas íntegramente en el lugar a partir de frutas locales de los vergeles; Labonté de la pomme - Verger - Cidrerie & Cabane à Pommes, por sus sidras locales y su filosofía «de la tierra a la mesa».
- Para beber: Brasserie Dieu du Ciel!, donde los ingredientes locales son los protagonistas, o Vignoble Rivière du Chêne, con sus vinos galardonados en numerosas ocasiones.
- Territorio salvaje: Gourmet Sauvage, que destaca por su gastronomía boreal a través de la presencia de plantas y hongos silvestres; Intermiel con visitas guiadas para entender la apicultura; y Miels d’Anicet, una explotación apícola famosa por sus mieles artesanas. También vale le pena visitar Les jardins des 5 sens, una granja agroturística dedicada al cultivo de flores comestibles.
Para continuar con esta aventura gastronómica, Laurentides está atravesada por Chemin du Terroir, una ruta turística oficial salpicada de deliciosos sabores.
Laval: un mosaico de sabores
Laval es una ciudad diversa y llena de vida, un auténtico crisol de culturas, donde se pueden encontrar cocinas de todo el mundo, productos locales y mercados en los que todo confluye.
En la carta:
- Para beber: Château Taillefer Lafon, el primer viñedo de Québec que cuenta con la autorización para utilizar la denominación «Château», y Les Insulaires Microbrasseurs, para una velada refrescante.
- Compras: Marché public 440, un paraíso para los amantes de la buena mesa que, en un principio, se concibió como una forma de devolver el prestigio a antiguas tierras agrícolas que se habían vuelto yermas.
- Fuera de la ciudad: Ferme Marineau, para la autocosecha de frutos rojos, y Ferme Chez Vaillancourt, una institución centenaria en la que autocosechar verduras.
- Fromagerie du Vieux-Saint-François, especializada en la elaboración artesanal de una gran variedad de productos de leche de cabra.
Mauricie: el bosque en el platillo
En Mauricie, el bosque es el protagonista. Hongos silvestres, carne de caza, miel de maple, especias boreales: aquí todo huele a musgo, tierra y savia. Las microcervecerías y destilerías son abundantes, y cada una tiene una historia que contar.
Para iniciarse:
- Microcervecería Le Trou du Diable, en Shawinigan, para disfrutar de cervezas de sabores audaces, o Le Temps d’une Pinte - Brasseur Bistronome, para vivir la experiencia del turismo cervecero y gastronómico. Microbrasserie & Pub À la Fût, en Saint-Tite, para un ambiente de película western.
- En Le Baluchon Éco-villégiature utilizan ingredientes cultivados en los propios huertos del restaurante.
- En los mercados públicos se encuentran productos forestales que parecen sacados de un libro de recetas de alquimia para comelones.
- Cabane à sucre Chez Dany en Trois-Rivières, o Au-delà de l’Érable, en Saint-Mathieu-du-Parc, ambas abiertas todo el año.
- Bebidas alcohólicas: Mariana, una destilería independiente que produce rones, ginebras, licores, whiskies, cervezas elaboradas en el lugar y comida local. Distillerie L&M, para saborear el Caribou des bois (un brandy, ¡no una carne!), o Domaine Gélinas, un viñedo y destilería con experiencia agroturística incluida.
Montérégie: el vergel de Québec
Manzanas, sidras, frutos rojos, vinos: Montérégie es una tierra de abundancia que despierta el apetito, la sed y las ganas de disfrutar de la vida sin prisas. La región es una de las despensas más generosas de Québec. Allí se puede encontrar una impresionante variedad de productos que, a menudo, están tan solo unos minutos de distancia unos de otros.
Especialidades:
- Manzanas y sidras: Cidrerie Michel Jodoin (¡todo un clásico!), Vergers Petit et Fils, donde además de disfrutar de sus deliciosas sidras se pueden recolectar manzanas y saborear numerosos productos elaborados; y Domaine Inselberg, para los amantes del vino y la sidra a partes iguales. Domaine Labranche, para disfrutar en el mismo sitio de un vergel, un viñedo y una cabaña de azúcar.
- Viñedos: Vignoble Les Petits Cailloux; Domaine des salamandres o Vignoble Le Chat Botté, con sus vinos blancos, rosados, naranjas, tintos o de postre.
- Ferme Brasserie Schoune, una microcervecería donde se cuenta la historia de la cerveza, los distintos tipos de esta bebida y las técnicas de elaboración.
- Quesos artesanos: Fromagerie Ruban Bleu, para los quesos de cabra o Fromagerie Le Métayer, para productos artesanos elaborados en el lugar.
- Muchas granjas ofrecen sus productos de horticultura y frutos rojos, entre ellas, Ferme Radicelle y su área de autocosecha de frutos rojos, como los physalis; Les Jardins de Ré-Gaia, una granja agroturística que vende, además de verduras y hierbas aromáticas, plantas medicinales; o Ferme St-Ours y su aceite de girasol. Ferme Les Petites Écores, para miel y autocosecha de frutos del espino amarillo.
- L’Effet Bœuf, una granja agroturística, abierta para todos los públicos, especializada en la cría de ganado bovino, La Vallée du Wapiti y su centro de interpretación, Au gîte des oies y su intrigante pizza de oca... ¡Deliciosa!
Para alargar esta escapada: la Route des cidres, la Route des vins de la Montérégie o Le Circuit du Paysan. En los numerosos mercados públicos y granjas de la zona se pueden descubrir innumerables productos en una sola visita.
Montréal: vuelta al mundo gastronómica
Montréal es un buffet internacional. Se puede tomar un bagel para desayunar, un sándwich de carne ahumada para cenar y una poutine a las 3 de la mañana. Y entre una cosa y otra, platillos de todas las cocinas del mundo. Es un universo culinario en sí misma y su escena gastronómica es una de las más dinámicas de América del Norte.
Los imprescindibles:
- ¿Fairmount Bagel o St-Viateur Bagel? Es el debate eterno. ¿Por qué no probar ambos para poder opinar con conocimiento de causa?
- Schwartz’s: lugar de culto para los amantes de la carne ahumada.
- La Banquise: una institución de la noche montrealesa (el restaurante está abierto las 24 horas de día) famoso por sus 30 variedades de poutine.
- Marché Jean-Talon: además de frutas, verduras y flores, cuenta con tiendas especializadas de especias, aceites, quesos, carnes, postres y productos típicos de Québec.
- Algunos de los restaurantes más conocidos: Au Pied de Cochon y su cocina abundante y reconfortante con productos de la tierra. Olive + Gourmando, un café de estilo campestre con recetas originales, y Toqué!, que rinde homenaje a los artesanos y productores locales.
- Restaurant de l’ITHQ para conocer a los chefs del futuro que valoran los productos locales en una cocina de temporada moderna y refinada.
¿Y si se tienen ganas de probar varios sitios a la vez? La solución es hacer una ruta gastronómica. Varias empresas ofrecen visitas guiadas centradas en la gastronomía o las microcervecerías, como VDM Global DMC, Tours de la table o también, Les Tours Spade & Palacio.
Outaouais: quesos selectos, sidras aromáticas y fusiones sabrosas
Outaouais es una simbiosis de culturas, sabores y tradiciones. Aquí se pueden degustar quesos de primera calidad, sidras exquisitas, frutas y verduras recién cosechadas, carnes excelentes y productos apícolas.
Para beber y comer:
- Queserías: Fromagerie Montebello y La Trappe à fromage.
- Pâtisserie Kîsisam y sus raíces indígenas, que dan protagonismo a los ingredientes del bosque boreal. La Fille du Boulanger, que cultiva sus propios cereales ecológicos.
- À la Dérive Brasserie Artisanale destaca por la calidad de sus cervezas artesanales y su reconfortante menú, elaborado con productos locales, Caméline, cuya carta se inspira en la auténtica cocina italiana al mismo tiempo que reivindica los sabores de los productos locales, o también L’Orée du Bois, que combina los clásicos de la cocina francesa con los platillos abundantes de Québec.
- Para beber: Microbrasserie 5e Baron o Verger Croque-Pomme y Verger Marleau para degustar deliciosas sidras y recoger manzanas.
- Marché public Notre-Dame y Marché public du Vieux-Aylmer, ambos en Gatineau, o Coopérative Place du Marché en Ripon, para conocer a los artesanos y productores de la zona.
- Carnes selectas: la res y el cordero de Ferme Brylee, y la carne de yak de Ferme Pure Conscience.
- Productos apícolas, confituras y conservas: Miss Marmelades.
En Outaouais, los sibaritas pueden disfrutar de numerosos tours gastronómicos, entre otros, Les Circuits Croquez l’Outaouais.
Región de la ciudad de Québec: entre tradiciones, cocina boreal y Primeras Naciones
La región de la ciudad de Québec es la unión perfecta entre historia y modernidad. Aquí se toma la poutine como un rito de iniciación, pero también se descubre una cocina boreal creativa, impulsada por chefs que trabajan los productos de la tierra con delicadeza. En esta región también se pueden conocer las Primeras Naciones a través de su deliciosa cocina tradicional. Todo ello sin olvidarnos de un gran clásico de la zona: el famoso maíz de Neuville.
Para probar:
- Chez Boulay - bistro boréal, para una cocina nórdica con un toque quebequense, Bistro Hortus, para productos locales y ecológicos, los restaurantes con estrella MICHELIN, Laurie Raphaël, por la variedad de los productos locales y el buen oficio de los artesanos, y Restaurant Tanière³ para un menú a ciegas inspirado en la historia y geografía de Québec. Buffet de l’Antiquaire y Aux Anciens Canadiens, para disfrutar de la mejor gastronomía local.
- En el Grand marché de Québec se puede pasear entre quesos, embutidos y productos de la huerta, entre los que destaca el famoso maíz de Neuville, o Ferme Langlois Chez Médé - ÉCONOMUSÉE® du maraîcher : maïs sucré de Neuville, para los que quieran conocer más sobre este tesoro quebequense.
- La Traite, dentro del Hôtel-Musée Premières Nations de Wendake; y Sagamité, para conocer la cultura indígena a través de la gastronomía.
- Para beber: La Souche Microbrasserie; Microbrasserie des Beaux Prés; Brasserie Artisanale La Korrigane, (donde sirven una poutine deliciosa); Microbrasserie de l’Île d’Orléans et le Restaurant Pub Le Mitan, que rinde homenaje a los productos de la isla de Orléans, y Emporium Microbrasserie.
Saguenay–Lac-Saint-Jean: el reino del arándano negro, la tourtière y de tradiciones muy vivas
En Saguenay–Lac-Saint-Jean, todo es generoso (¡o enorme!, según a quién se le pregunte): los paisajes, la gente y las porciones. El arándano negro silvestre está por todas partes, como un dulce guiño al bosque boreal. Y luego está la tourtière, un verdadero icono culinario. Los quesos también son excelentes. Por último, encontramos productos que merecen ser conocidos, como la popular «gourgane», un haba de grandes dimensiones.
Lugares destacados:
- Restaurante La Bonne Cuisine, en Roberval, para saborear la auténtica tourtière. De hecho, su famosa tourtière es tan popular que en la sección de comida para llevar de varios supermercados locales se puede encontrar una versión bastante aceptable.
- La Cuisine, en Chicoutimi, por su cocina boreal y productos locales, o Restaurant O’Batillage y su exquisita cocina, complementada con unas vistas panorámicas incomparables del fiordo de Saguenay.
- Distintos restaurantes rurales como À l’Orée des Champs o Les Jardins de Sophie y su restaurante Saint-Sapin.
- Quesos: la Fromagerie Perron (Saint-Prime), con su restaurante y tienda es una institución, famosa por su cheddar, o Fromagerie Boivin y su conocido cheddar cuajado.
- La Chocolaterie des Pères de Mistassini, por sus bombones artesanales; Délices du Lac-Saint-Jean - ÉCONOMUSÉE® de la confiturière : bleuet sauvage y Camerises Mistouk, para saber más sobre el arándano negro y su parienta, la madreselva azul.
- Las microcervecerías con productos nórdicos, como la Brasserie coopérative La Chasse-Pinte y su bistró, que en ocasiones se transforma en sala de espectáculos; Bercée Microbrasserie; Microbrasserie La Chouape, para una cerveza de arándano negro, o l’Usine LABrasserie (Voie Maltée), que promueve la experimentación.
- Distillerie du fjord, donde con mano maestra elaboran bebidas alcohólicas gracias a la riqueza del bosque boreal, al igual que en Domaine Le Cageot.
- Vergers de velours, por sus bebidas alcohólicas de frutos rojos nórdicos.
Saborear Québec es comprender qué es lo que lo hace tan vivo, tan diverso y tan profundamente cautivador. Cada una de nuestras regiones cuenta una historia diferente, pero todas comparten un mismo hilo conductor: el amor por la tierra, el orgullo de los artesanos y la generosidad de los platillos. El placer de comer nunca se toma vacaciones. En Québec, ese placer se convierte en un viaje en sí mismo, un viaje que repetimos cada temporada, todos los años. ¡Todos a la mesa ahora mismo!
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Un recorrido deliciosamente infinito
Por aquí, los caminos están llenos de sabores que varían según los gustos y las estaciones. ¡Y las ocasiones son muy numerosas!